¡ PREGUNTA Y CUÉNTALO ! Declaración de los Derechos Del Niño y sus implicaciones en el desarrollo infantil y adolescente En esta práctica se ha pretendido realizar un análisis de la declaración de la O.N.U. de 1959 de los derechos del niño. En concreto nos centramos en el derecho fundamental número 2: “ El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios dispensados por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental , moral, espiritual y socialmente de forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad, al promulgar leyes con este fin la consideración fundamental a que se atendrá será el interés superior del niño.” Con esta evaluación se pretende conseguir una mejor comprensión del desarrollo infantil, a escala tanto local como mundial y las consecuentes repercusiones de las violaciones de este derecho en concreto en la sociedad. El análisis de este derecho se ha realizado en primer lugar, evaluando el contexto histórico actual introduciendo el origen de los derechos del niño como nueva idea a principios del siglo XX. Ello nos servirá de base para volcarnos en la nueva situación que se creará a partir del 20 de noviembre de 1959, momento en el cual se aprueba por la Asamblea General de las Naciones Unidas la Declaración de los derechos del niño. Habrá que tener en cuenta en todo momento que este texto, compuesto de 10 principios fundamentales en total carecerá de fuerza jurídica y tan sólo tendrá valor como declaración de intenciones. Lo que implica que la violación de estos derechos se produzca de manera más frecuente, pues su vulneración no implica en muchos países una pena legislativa. Centrándonos ya en el principio en sí, decir a manera de introducción que vamos a analizar los siguientes puntos: De qué forma afecta una guerra a la aplicación del principio de protección especial a menores. Distintas formas en que se incumple este derecho al no ofrecer la ley oportunidades y servicios para el desarrollo físico, mental, moral, espiritual y social. - Analizar las condiciones de libertad y dignidad de los niños en los países subdesarrollados. Por último, realizaremos una conclusión de los hechos aquí descritos intentando incluir un balance de la situación general actual de los menores en base al principio aquí establecido y según nuestro punto de vista. 1.- CONTEXTO HISTÓRICO A continuación presentamos un eje cronológico a lo largo de todo el siglo XX viendo como ha ido evolucionando desde el nacimiento de la idea hasta la aprobación de los Derechos del Niño en 1959. Pasando por todos los procesos intermedios y llegando así a las nuevas situaciones a finales de siglo. 2.- ANÁLISIS DEL PRINCIPIO 2.1.- De qué forma afecta una guerra a la aplicación del principio de protección especial a menores. En primer lugar, hacer referencia a que entendemos por protección. El término “protección” comprende el conjunto de actividades encaminadas a hacer respetar los derechos fundamentales de la persona, tal y como se definen en los instrumentos jurídicos internacionales. Bien, una vez dicho esto valoremos la situación que se produce en los casos de conflicto bélico. En ese caso la población civil debería gozar en principio de una protección general contra los efectos de las operaciones militares y los abusos cometidos por las partes enemigas. Protegiendo de esta forma la vida, la salud y la dignidad de las personas y procurando que las consecuencias del conflicto no pongan en peligro su futuro. En la mayor parte de los casos y como iremos comentando a lo largo de este punto del trabajo del cumplimiento de estas protecciones no se hace cargo ninguna autoridad y por supuesto no está legislado así que son la mayor parte de las veces las asociaciones no gubernamentales las que luchan por dar apoyo y plantear posibles soluciones. Además de la protección general de que gozan como personas civiles, los niños están protegidos por disposiciones específicas del derecho internacional humanitario que tienen en cuenta su particular vulnerabilidad. Estas normas comprenden la protección contra los efectos de las hostilidades (zonas sanitarias, evacuaciones), la asistencia y los cuidados (tratamiento médico, alimentación , ropa), la protección del estatuto personal, el mantenimiento del contacto entre familiares y con la comunidad (identidad, registro de datos, reunión de familias, noticias), la preservación del entorno cultural y la educación. Las partes en conflicto tienen la obligación de proporcionar a todos los niños, incluidos los niños detenidos, los cuidados y la educación que precisan. La protección de la población civil en tiempo de conflicto se basa en un principio esencial del derecho internacional humanitario. Los civiles que no participan en las hostilidades no serán, en ningún caso, objeto de ataques, se respetará su vida y recibirán protección. Los convenios de Ginebra de 1949 ty sus protocolos adicionales de 1977 contienen normas precisas sobre la protección de las personas civiles. En caso de disturbios interiores, las personas civiles gozan de la protección que les confieren los principios fundamentales del derecho fundamental humanitario y el núcleo inalienable del derecho de los derechos humanos. Como personas vulnerables, los niños también están protegidos por el derecho internacional humanitario. En efecto, más de 25 artículos de los convenios de Ginebra de 1949 y de los protocolos adicionales de 1977 hacen referencia específica a los niños. Aun así comprobamos que en la mayor parte de países o zonas del hemisferio sur del mundo se ha dado alguna de las siguientes situaciones en relación con los niños: desaparecidos; separados de sus familiares y sin noticias de estos; ejecutados, cuyos restos han sido encontrados, en muchos casos, en tumbas colectivas; objeto de malos tratos (corporales, psicológicos, y abusos sexuales; trabajos forzosos); reclutados como niños soldados; sometidos a la esclavitud o a trabajos forzosos; desplazados (niños desplazados en el interior de un país y niños refugiados). Con frecuencia, se considera que la situación de los niños son daños colaterales o forma parte de una preocupación general, a pesar de que los niños tienen necesidades específicas y son fácilmente víctimas incluso mucho después de que terminen los conflictos. En estos conflictos nos encontramos que lo que puede parecer ficción es muchas veces una realidad: un niño desplazado en el interior de un país puede ser también un niño no acompañado ( o hay muchas probabilidades de que llegue a serlo) y, como tal, corre el peligro de desaparecer o de ser reclutado o adoptado ilegalmente. Puede convertirse también en un solicitante de asilo o en un inmigrante ilegal en busca de mejores condiciones de vida o , de los medios necesarios para sobrevivir. La situaciones de postconflicto son la dura realidad para un país. La pobreza y la inseguridad forman parte de la rutina y son terreno abonado para la criminalidad organizada y la violencia callejera. Un niño no acompañado o un niño que se da por desaparecido puede caer fácilmente en esos mundos paralelos como un paria, un ser no deseado por un sistema social. Con respecto a Argentina y el Salvador, se informaba sobre el tráfico de niños para la adopción ilegal. En Colombia, el número per capita de niños asesinados a comienzos de los años 90, fue más elevado que en Brasil , donde 6000 niños de la calle fueron asesinados de 1989 a 1999. En Honduras, más de 1000 adolescentes fueron ejecutados sumariamente desde 1998, en el contexto de la llamada “limpieza étnica”. (Fuente: información publicada por varias ONG humanitarias). La disponibilidad de recursos, infraestructuras y profesionales que hagan posible tratar el problema de los niños de la guerra no es la única preocupación. Es esencial preservar la unidad familiar durante el conflicto y reestablecer el contacto entre familiares; esto es tan importante como preservar o rehabilitar la integridad corporal y emocional de los niños. El desplazamiento y la desaparición de los niños tienen consecuencias no sólo inmediatas sino también a largo plazo; es una situación que afecta la reconstrucción. Las organizaciones no gubernamentales se preocupan entre otras cosas de proteger a los niños de la violencia de los conflictos, que ocasionan cada vez más huérfanos y de buscar a los padres o parientes de los niños no acompañados pues ¿Qué puede ser más aterrador para un niño que encontrarse solo, perdido, separado de sus seres queridos, especialmente en tiempo de guerra?. También ha destacado en estos últimos años la preocupación por los niños detenidos y los niños soldado. Y ya más en general de las necesidades médicas, materiales o psicosociales de los niños en general. Ayudando a los menores detenidos es necesario tomar medidas especiales para protegerlos. A no ser que se trate de niños muy pequeños que acompañan a su madre detenida, los menores deben ser alojados en recintos separados de los adultos y beneficiarse de una atención específica y de un sistema judicial adecuado. Valorando aspectos positivos, de la evolución de este principio podemos hacer referencia a los importantes progresos del CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) que desde que comenzó visitar las prisiones en MYANMAR, en mayo de 1999, el CICR ha hecho gestiones ante las autoridades penitenciarias para que los menores detenidos sean separados de los adultos. Gracias a esas gestiones, las autoridades han tomado medidas adecuadas. En el año 2002 se registraron los datos de más de 1000 menores en diversos lugares de detención y en centros de formación para menores, a fin de garantizar su protección. El CICR se cerciora también de que el traslado de un lugar de detención a otro no rompa el lazo familiar, y ha emprendido un programa para financiar las visitas de familiares. Por lo que respecta a los centros de formación para menores, ha comprobado importantes necesidades en materia de educación, formación profesional y atención médica y se esfuerza por entablar un diálogo constructivo con las autoridades competentes. Los niños son, las más de las veces, víctimas
de la guerra, pero también pueden convertirse en combatientes, contra su
voluntad. Reclutados a la fuerza, separados de sus familiares, testigos o
autores de desmanes, sólo sobreviven gracias a las armas. Pero no por ello
dejan de ser niños y, como tales, hay que protegerlos. Casi todos provienen
de sectores desfavorecidos de la población y se han enrolado voluntariamente
en las filas de los grupos armados con la esperanza de un mejor porvenir. Las
maneras de ayudarlos son: campañas de sensibilización, restablecimiento del
contacto con sus familiares, facilitando la obtención de documentos oficiales
de desmovilización, organizando reuniones de familiares separados y la
participación conjunta de diversas organizaciones humanitarias en la
planificación de medidas concretas de reinserción, así como realizar
gestiones con el fin de sensibilizar a los jefes de los grupos armados para
que se nieguen a integrar a menores en sus tropas. A modo de conclusión de este apartado e incidiendo de nuevo en el tema de la educación decir que la guerra destruye todos los puntos de apoyo de un niño al arrebatarle a un miembro de su familia, al dejarlo abandonado en la calle y al exponerlo a los disparos, los bombardeos, el hambre, el frío y el miedo. Por lo que todo lo que le permite a un niño encontrar un poco de seguridad es valioso: jugar en un patio; recibir una merienda, un cuaderno colegial, un par de zapatos; participar en un concurso de dibujo; cualquier gesto simple que le de ánimo y le ayude a seguir siendo niño. Por ello muchas Ong dedican todo su esfuerzo a elaborar programas de ayuda para que los niños vuelvan a tener una vida normal, por ejemplo a través de la escuela. Paralelamente a la asistencia de material (cuadernos, bolígrafos...) o alimentaria ( programas de distribución de meriendas) y proyectos de rehabilitación de escuelas. 2004©Lucia Parra, Sofía Ros.Vanessa Caro || pagina oficial del Artista |